Tuesday, July 19, 2016

Seguir la corriente

Los días aquí son tan largos que al cuerpo le cuesta seguirle el ritmo a la mente. En esta época del año nunca oscurece en Islandia y esto provoca que creas que hay que seguir haciendo cosas aunque el cuerpo ya no dé para más y que ni cuenta te des de todo lo que has hecho en el día.

En mi entrada de ayer se me olvidó mencionar que al final del día fuimos a otro lugar: el Parque Nacional Thingvellir, que ha sido declarado patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO. El parque es muy grande y llegamos a eso de las 8:30 pm. Estábamos muy cansadas ya y no teníamos mucha energía para explorarlo tanto como nos hubiera gustado.




Además, teníamos la intención de llegar a una catarata que creímos que estaba a 40 minutos de ahí camino a casa, pero en realidad estaba a cinco horas y media hacia el noreste. Esta confusión surgió porque la catarata a la que queríamos ir se llama igual que una población, como sucede con mucha frecuencia por estos lares.



Volviendo al tema, este parque es algo muy interesante porque, como pueden leer en este enlace, “es la parte elevada y visible de la dorsal Atlántica que separa las placa tectónicas de Noramérica y  Eurasia" y parte de eso es lo que se ve en las fotos.  Además, históricamente es un lugar muy interesante.

Nos encantó. Después manejamos a Selfoss creyendo que íbamos a la catarata, cuando en realidad solo llegamos a una población, así que nos seguimos hasta la casa.

Sobra decir que la idea de un viaje por carretera es manejar para poder llegar a lugares increíbles y eso a veces significa pasar casi todo el día en el coche. Esa no era la idea de este viaje, pero al planearlo tome en cuenta tiempos de viaje que no fueron precisos. Y eso es otra cosa que hay que tomar en cuenta al hacer este tipo de viajes: hay que ser flexibles y adaptarse.



Fuimos camino a Hvítserkur, que es una roca increíble al norte de Reikiavik. Está bastante lejos, como tres horas. El paisaje del camino fue algo distinto de lo que habíamos visto en el sur de Islandia, pero igual es muy lindo. 



Llegamos y nos bajamos del coche para darnos cuenta de que hacía mucho viento y frío; a buena noticia es que nos pudimos tapar bien para estar más cómodas. No nos quedamos mucho tiempo porque teníamos que regresar a Reikiavik a tiempo para ir a nuestro tour de avistamiento de ballenas al sol de media noche.



Disfrutamos del paisaje, tomamos fotos y nos regresamos. Cuando solo nos faltaban 30 minutos para llegar a Reikiavik nos paramos en un mirador para estirarnos y revise mi correo. Malas noticias: nuestro tour de avistamiento de ballenas se canceló por las condiciones del mar, que eran peligrosas. Se nos rompió un poquito el corazón, pero en la última parte del trayecto el viento estaba tan fuerte que empujaba el coche, y me asustó un poco, así que sabía que en realidad no había opción.




Fuimos directo al a agencia para que nos reembolsaran el dinero, pero como lo contraté a través de otra agencia, tenía que contactar a la otra. Hacía muchísimo frío en Reikiavik y el viento estaba impresionantemente fuerte. Aprovechamos para cenar en un restaurante y comer decentemente, porque hasta ahora solo habíamos comido sándwiches para poder ser prácticas y visitar todos esos lugares maravillosos. Por poco me quedo dormida en mi cena, ¡estaba muerta de cansancio! Así que creo que fue lo mejor, así recupero energías que las voy a necesitar para mañana, porque presiento que va a ser un día inolvidable.


Sunday, July 17, 2016

¡El verde es más verde!

Ayer cuando llegamos por el coche a la agencia, el muchacho nos vio y nos dijo: “Pidieron un coche estándar..." y espero como para que dijéramos: “No, no, queremos uno automático," lo que no sucedió. Le dijimos que estaba bien, y como que no entendía; nos dijo que los estadounidenses normalmente piden coches automáticos.

Después de nuestro día hoy, creo que estuvo muy bien que rentáramos un estándar. El Círculo Dorado (Golden Circle) era lo que nos tocaba visitar hoy. Debo confesar que me costó trabajo descifrar qué es exactamente el Círculo Dorado. Investigué tanto como pude y terminamos planeando un recorrido más bien personalizado. Todo se complica aún más cuando todos los señalamientos de la carretera están en islandés y es casi imposible encontrar información en ningún lado. 


La primera parada fue una catarata llamada Háifoss. Estaba lejos y no tenía sentido ir, así que fuimos. Casi todo el camino estuvo bien, pero los últimos 10 kilómetros fueron de pura terracería llena de piedras y montes. Obviamente no rentamos un coche todo terreno; rentamos un pequeño Up de la Volkswagen, que fue más que maravilloso y del que abusamos bastante el día de hoy. Hubo un momento en el que creí que no lo íbamos a lograr, pero ¡lo logramos! Y estoy casi convencida de que lo logramos gracias a que era un coche estándar.


Esta foto la tomamos en un parte no tan salvaje de regreso. De cualquier manera, valió toda la pena el esfuerzo. Llegar a lugares como este es algo raro porque no ves carros en el camino. De vez en cuando, rebasas a un coche, o un coche te rebasa, pero casi todo el camino éramos el único coche en la carretera. Esto provoca preguntarte si estás yendo por el camino correcto. Aunque también se siente bien, hoy en día es casi imposible sentir que eres la única persona en algún lugar del mundo. Estamos muy acostumbrados a estar siempre rodeados de gente y encontrarte en medio de la nada, literalmente, se siente muy bien.

Llegamos a la catarata y solo había dos coches más. Caminamos un poco y ahí estaba, tan magnífica e impresionante como una se la pueda imaginar. Estuvimos ahí mucho rato, lo suficiente para que salieran dos arcoíris en la catarata y para disfrutar de los rayos del sol que claramente atravesaban las nubes con efectos increíbles. Te sientes tan pequeña al estar ahí. De verdad que el planeta Tierra es un lugar maravilloso y nos urge aprender a cuidarlo.


Nos costó trabajo irnos, pero faltaban muchos lugares por visitar. Nos fue mejor en el camino de regreso. Después llegamos a Gullfoss. No tengo palabras para describir el contraste entre la primera catarata y la segunda. En  Háifoss  no hay señales del ser humano sacando ventaja y ganancias de la belleza natural; por el contrario, Gullfoss se parece un poco al Gran Cañón: tiene caminos construidos, rejas que no te permiten acercarte a la orilla, café, una tienda e incluso un baño para el que hay que pagar. Además, la cantidad de gente en la segunda fue demasiado para mí. Aún así, vale la pena visitarla, ya que es la catarata más grande en Europa occidental.


Tuvimos mucha suerte con el clima todo el día. Mientras manejamos, nos encontramos con fuerte lluvia, pero al llegar a nuestro destino, el cielo se despejaba. Después de esta catarata, en la que también tuvimos la suerte de ver un arcoíris, fuimos a Geysir que es el lugar de donde proviene la palabra géiser. Nunca había visto algo así. La Tierra es un ser viviente maravilloso. El agua del géiser sale de repente, sin aviso, y es tan silenciosa y potente que te quita el habla.


Después, tratamos de ir a otros dos lugares que pensamos que no estaban tan lejos, pero no teníamos la información correcta. Terminamos en una cueva en medio de la nada en donde algunas personas vivieron a principios de 1900, y, hoy en día, como nos enteramos al llegar, está habitada por borregos. 


Y de verdad estábamos en medio de la nada como pueden ver en la foto de abajo. Claro que éramos las únicas ahí. La verdad eso me gustó mucho.


Como pueden ver también, el verde es más verde, el azul más azul y el sol brilla más. Y no exagero. Islandia es exactamente como se ve en cada foto que he visto y estar aquí es como caminar en las nubes. Hoy llovió mucho, lo que hizo que salieran no sé cuántos arcoíris en el día. Nosotras vimos como 10, no lo supero.